En este articulo voy a centrarme en esa fuente de
informaciön titulada “Registro de prostitutas para el
afo de 1930” (en adelante E7/ Registro, o bien aludi-
:E a Este como fuente o documento), realizado por el
Republicano Ayuntamiento de Victoria. El propösi-
to no sölo es analizar su contenido, sino tambien la
manera en que son presentados los datos estadisti-
cos que incluye, el contexto en el que se construyÖö
y las formas en que fueron interpretadas las prosti-
iutas y la prostituciön de la ciudad en la de&cada de
los treinta,
Por lo anterior, a lo largo de este trabajo hare una
exploraciön inicial de EZ Registro en el marco de las
relaciones de poder y la cultura local prevalecien-
ies en Ciudad Victoria durante esos afios. Dada la
complejidad de analizar el tema (Rodriguez 2011),
asi como la fuente, he optado por presentar inicial-
mente un anälisis histörico-antropolögico, para pos-
teriormente plasmar algunas conclusiones con base
en teorfas sobre el cuerpo, la sexualidad y el geEnero.
Estado, poder y control de la prostituciön
Al menos en la Ciudad de Mexico, desde mediados
del siglo XIX la prostituciön paso de ser concebida
como un pecado y por lo tanto inmoral, a ser vis-
:a como un problema de higiene y por consiguiente
de una necesaria legislaciön social (Nüfez Becerra
2002). Es decir, de un argumento sustentado en la
cosmovisiön religiosa se pasö a otro basado en el in-
(er6s del Estado por atender un supuesto problema
social de salud püblica.
As{i, la regulaciön de la prostituciön, ya sea a tra-
ves de leyes 0 reglamentos en si, es una forma de
ejercic1o del poder local al evocar no sölo el con-
irol del Estado, sino tambien una moral disfrazada
con discursos politicos que ensalzan valores y nor-
mas sociales. Tal como afırma Ramos (2004: 93),
“Para hacer efectivo el cumplimiento de las normas
de conducta, de la ‘moral social’ de una comunidad,
el instrumento usado es la legislaciön””. Se trata de
an vehiculo en el que no sölo se refuerza, sino tam-
»ien se legitima la moral social de la Epoca.
Para comprender lo anterior es necesario aden-
irarse en algunas de las normas y reglamentaciones
sobre el tema que se dieron tanto en Ciudad Victo-
ia, Tamaulipas, como en otros contextos de la re-
ziön. La primera de ellas, en consonancia con las
reglamentaciones surgidas en la Ciudad de Mexico
en el siglo XIX, fue un “Reglamento de la prostitu-
ciön en Tampico”, el cual fue discutido y aprobado
or el cabildo de aquella ciudad el 2 de marzo de
1874. Dicho reglamento, firmado por el Presidente
y Secretario del Ayuntamiento, inicia con una Justi-
Rd
Jr
Berichte und Kommentare
ficaciön del mismo, argumentando que surge debido
al incremento de la prostituciön y sus efectos perni-
C10s0s que atentan contra la moral y la salud pübli-
ca; pero por otro lado tambien enuncia un recono-
2imiento institucional: no es posible ni conveniente
evitar la prostituciön, pero si moderarla y someterla.
Para lograr 10 anterior, en el reglamento se estipu-
Lö la creaciön de un Consejo Sanitario, conforma-
do por el Presidente del Ayuntamiento, el Regidor
de Policfa y los Directores del Hospital Civil de la
ziudad. Este Consejo debfa vigilar el cumplimien-
to del reglamento, llevar un libro de registro de las
prostitutas, expedirles una patente de inscripciön y
‘Jar una cuota por el derecho de salubridad y buscar
a una persona con quien vivieran y se hiciera res-
ponsable de ellas.
Las especificidades del libro de registro sugeri-
do por el reglamento, tiene mucho en comün con
El Registro, pues en el primero se demandaba re-
gistrar datos sociodemogräficos de las prostitutas, y
an el segundo algunos fenotipos; ademäs, se hacfa
una diferenciaciön institucional de las prostitutas: la
egales”, aquellas que estaban registradas, pagaban
zus cuotas y vivifan reunidas bajo la direcciön de una
persona; y las “clandestinas”, prostitutas que podian
3star registradas, pero que vivian “aisladas” o por
zuenta propla y que por lo tanto estaban obligadas
a pagar una cuota mensual superior a las primeras.
Por otro lado, tambien se hacfa una diferenciaciön
de clase. Las prostitutas categorizadas como “clan-
destinas” eran vistas como de primera clase, mien-
iras que las prostitutas categorizadas como ‘“lega-
‚es”, de segunda clase. Esto no es tan sorprendente,
pues es posible que la mayorfa de las prostitutas que
vivian reunidas, en las maisons closes, fueran mu-
jeres pobres, cuyo capital econömico y sexual era
menor comparado con el de las primeras.
Sin embargo, sin importar que las prostitutas fue-
ran “legales” o “clandestinas”, de “primera” 0 de “se-
gunda” clase, el reglamento definiö un conjunto de
prescripciones que debfan cumplir, tanto en espa-
zios püblicos como privados. Estas iban desde präc-
ticas de control institucional que debfan obedecer,
hasta prohibiciones en sus despliegues sexuales e
interacciones con los hombres, las mujeres 0 los ni-
A0s, So pena de ser sancionadas con multas, prisiön
3 Servicio comunitario.
Las prescripciones y argumentos contenidos en
2] “Reglamento de la prostituciön en Tampico” de
1874 permiten no sölo contextualizar la regulaciön
de la prostituciön en regiones de Tamaulipas, sino
;ambien comprender cömo y por que mäs de medio
siglo despues se creö un documento como EI Regis-
‘ro en Ciudad Victoria, pero sobre todo, permite co-
10cer cömo el Estado se dio a la tarea de controlar
Anthropos 112.2017